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El triángulo amoroso, ese trillado recurso argumental

Hace poco termine de ver Macross Frontier la continuación de la exitosa saga Macross, donde el principal argumento casi siempre gira en torno de un triángulo amoroso. Frontier como la mayoría de las series exitosas, mantuvo a la audiencia a la expectativa en cada nuevo episodio. Particularmente pude observar el fenómeno de los “worshipers”, es decir, aquellas personas que soportan al extremo a un personaje y llegue a leer casos tan extremos que parecía que estaban adorando a algún dios.

Junto con los “worshipers”, aparecieron quienes al contrario de estos últimos, anhelaban que la serie hiciera de lado el romance y se centrará más en la parte de la ciencia ficción y los mechas, quienes además tuvieron varios enfrentamientos con los primeros. Toda está guerra entre los “worshipers” y los “anti-worshipers” me hizo reflexionar sobre este recurso tan común hoy en día y que es el motivo por el que este artículo cobró vida.

¿Por qué se le dice triángulo?

Aunque es una respuesta que tiene mucho de obvio la que se debe dar, lo explicaré de igual forma, dado que estamos analizando este recurso. Se dice triángulo porque es entre tres; generalmente dos personas del mismo sexo sintiendo atracción física y emocional hacia un tercero de diferente sexo, y en algunos casos pueden ser personas con preferencias homosexuales hacia alguien del mismo sexo, incluso puede haber diferentes mezclas y combinaciones.

Analizando los lados del triángulo

  1. La punta: La punta del triángulo está representada por aquella persona que recibe el afecto y atención de las otras dos. Suele ser alguien muy indeciso que no logra decantarse por uno u otro lado, también puede ser alguien muy carismático a quien en realidad no le interesa ninguno de los lados e inclusive, alguien muy cínico que quisiera quedarse en ambos lados del triángulo y gozar sin compromisos.. En casos muy específicos, esta persona está enterada de la situación y goza viendo como se desbaratan las otras dos partes., también puede suceder que en realidad ya tiene resuelto el lado del triángulo que va a escoger, pero está esperando el momento oportuno y exacto para hacerlo. Por último, cabe resaltar que la punta por lo general suele ser el protagonista de la historia o un personaje con un gran peso dentro de la misma.
  2. El lado izquierdo: Por definición, el lado izquierdo es el más interesante, suele estar representado por varios clichés como la clásica loli-tonti, la tsundere, el pervertido, el idiota de buen corazón, el enajenado, el obsesionado (a), el (la) fetichista, el (la) antagonista que se enamora del protagonista suele estar aquí también. Durante la mayor parte de la trama pareciera ser quien lleva la delantera en el triángulo, aunque por lo general termina perdiendo contra su rival.
  3. El lado derecho: Es como una parte obligada del triángulo. De este lado suele estar un personaje importante y de mucho peso, tal como uno de los protagonistas, o el personaje secundario más importante. Hablando de personalidades, encontramos al personaje centrado y prudente, aquel chico (o chica) que es capaz de sacrificarse por la felicidad de aquel que es el motivo de sus deseos. De este lado también se encuentra el amigo(a) inseparable o de la infancia que se ha prendado del personaje punta, la niña tierna y dulce que no se atreve a confesar sus sentimientos, el chico inocente y tierno, o aquel hombre y / o mujer que tiene un alto sentido del deber y que decide sacrificar su amor en pro de su deber, honor, justicia, etc. O incluso el rudo de la historia que no sabe como acercarse a la persona amada. Las claves para estar de este lado son, el sacrificio y el sufrimiento.

Geometría amorosa

Así las cosas, podemos hablar de tres clasificaciones de triángulos amorosos:

  1. Equilátero: En este triángulo, la relación entre las partes es prácticamente igual, los rivales están empatados en cuanto al nivel físico – afectivo por parte del personaje punta. Esta es una de esas relaciones en donde no hay una decisión tomada, puesto que ambos lados están igualados en fuerza. Un triángulo de este tipo es el formado por Sheryl, Ranka y Alto de Macross Frontier.
  2. Isósceles: Igual que en el equilátero, los rivales están igualados en fuerza, pero el tercero en discordia simplemente está demasiado ocupado para darse cuenta de la relación, también puede suceder que sea demasiado denso (una palabra muy de moda para no decir idiota) o simplemente no está interesado en iniciar una relación amorosa con ninguno de los involucrado. Por citar un ejemplo, tenemos a Mylene, Gamlin y Basara de Macross 7
  3. Escaleno: Es el tipo de triángulo amoroso más común, el personaje punta suele estar más cercano al lado izquierdo, lo que le hace pensar en la victoria segura. Sin embargo pese a la enorme distancia con el lado derecho, aún hay ciertas cosas que lo unen a ese lado, por lo que la relación fácilmente puede cambiar de dirección. Por ejemplo, Hickaru, Misa y Minmay de Macross.

Este artículo fue fuertemente influenciado por todo el universo Macross.

Una mirada al villano

El Villano

Después de El Héroe, el siguiente elemento que le brinda el mayor peso a la historia, es El Villano, este personaje, antagonista por excelencia, suele ser el némesis del héroe, pero también lo será del resto de personajes, o de la mayorí­a. Lo curioso, es que El Villano, es también un personaje, esto lo resalto porque muchos escritores parecen olvidar ese hecho, y tratan a toda costa de hacer que simplemente sea El Malo de la historia. Desarrollar un buen villano, no solo le da mayor coherencia a la historia, sino que, cuando se hace con cuidado, le da un gran realce, llegando incluso a convertirse en todo un í­cono como Darth Vader, Sephiroth, Saurón y otros más). Wikipedia define de esta forma al villano:

Un villano es una persona malvada, especialmente en la ficción. Los villanos son personajes de ficción, o quizá personajes novelados, en dramas y melodramas que ejercen la maldad deliberadamente y se enfrentan al héroe. Como tales, los villanos son un recurso argumental casi inevitable, y más que los héroes, elementos cruciales sobre los que gira la trama.

Su posible orí­gen, podrí­a ser del francés antiguo villein, y ésta a su vez del latí­n moderno villanus, que significa siervo o campesino, alguien que esta atado a la tierra de una villa. Un buen villano, puede incluso salvar la trama de la historia, puede fundamentar la existencia del héroe dentro de la misma, y a veces, es él quien se responsabiliza por el crecimiento personal y espiritual del protagonista, por lo que, según mi concepción propia, tenemos los siguientes tipos de villanos.

  1. El gracioso: A este pobre sujeto, todo le sale mal, es el tí­pico malo, pero con gracia, siempre trata de hacer el mal, aunque generalmente termina haciendo todo menos lo que se proponí­a, por lo regular siempre pierde y cuando llega a ganar, fue producto de la casualidad o de algún error muy tonto. Mal usado, puede ser de mal gusto y arruinar toda la historia. Ejemplo: Gargamel de Los Pitufos, Mojojojo de Power Puff
  2. El malo: El villano por excelencia hasta el siglo pasado. Este sujeto es malo desde el principio, es un personaje redondo, es decir, por donde lo veas, siempre es igual. Nació por la idea generalizada de encarnar todo el mal de la historia en una sola persona o cosa, en ocasiones, ni siquiera tiene motivos reales para ser el malo, en otras es simplemente porque le gusta. Es malvado, arrogante y ruí­n. Ejemplo: Esqueletor de He-Man.
  3. El casual: Se convirtió en malo por un producto de la casualidad, es un villano muy recurrido en las historias, puede llegar a convertirse en un personaje neutral e incluso puede quedar reducido a personaje secundario cuando ya no es necesario, por lo general, no tiene un motivo muy fuerte para ser el villano, incluso, puede llegar a ser derrotado antes de tiempo si el escritor nota que ha perdido fuerza. Ejemplo, Sanosuke de Rurouni Kenshin.
  4. El obligado: Este personaje, ha sido obligado por alguien más, puede que incluso sea por las circunstancias, en ocasiones él no desea ser el villano, en otras, va aprendiendo en el camino hasta que le toma gusto. Generalmente es el que más trabajo cuesta vencer. Ejemplo, Saga de Geminis en Saint Seiya
  5. El científico loco: Este villano merece una mención especial, se trata generalmente de un hombre de ciencia exageradamente apasionado, no le importan las consecuencias fí­sicas, morales o espirituales de sus actos, tampoco le importa a quien afecta, todo lo hace por y para la ciencia, a veces puede quedar relegado a segundo plano, otras veces puede ser combinado con el villano gracioso. Ejemplos, el Dr. Octupus de spiderman, el autor de este blog, Hojo de final Fantasy 7
  6. El idealista: Este villano es fiel a sus ideas, y no le importará los medios que use, para él no hay otra cosa, puede llegar a sobreponer sus ideales aún por encima de su familia o de su integridad fí­sica, puede llegar a ser un gran aliado si es redimido a tiempo, pero puede llegar a ser una gran carga moral para el héroe sino lo detiene a tiempo. Ejemplo, el Dr. Doom de Fantastic Four
  7. El consciente: Está consiente de lo que esta haciendo, puede ser una combinación del obligado y el idealista. Él sabe que esta mal, pero no puede detenerse por alguna razón. Sabe su destino final y lo acepta con orgullo, ayudando incluso a que se apresure su destino, es el más difí­cil de convencer si se desea que cambie de bando. Ejemplo, Lex Luthor
  8. El antagonista: No necesariamente es alguien malo, puede ser simplemente que no esta de acuerdo con el protagonista o desea él ser el protagonista, no siempre termina muerto o con un destino fatal, y puede llegar a convertirse en un gran aliado o amigo. Ejemplo, James Jonah Jameson de Spiderman.

El villano es una parte fundamental sobre todo en aquellas historias donde la lucha entre el bien y el mal es el tema principal, en otras ocasiones, puede no ser tan necesario, pero una historia necesita siempre de alguien que encienda esa chispa de genialidad, humor, encanto que muchas veces los protagonistas no tienen. Además de ser un recurso muy válido para generar en el lector todo un arcoí­ris de sentimientos y sensaciones que harán que este se meta más en la historia.

Analizando al héroe

Hoy vamos a hablar de aquel que es la razón de casi todas las obras escritas, grabadas, producidas y creadas, me refiero a El Héroe TM. Lo primero que tenemos que entender, es que curiosamente, es en ese personaje donde se ven reflejados muchos de nuestros anhelos y deseos, algunos incluso muy reprimidos. Porque, ¿de que otra forma podrí­a explicarse el hecho de que el héroe tenga que ser alguien que cumpla ciertos requisitos, entre los que destaca la capacidad de volver lo imposible en posible? Ciertamente, este universo tan lleno de posibilidades y en donde la concepción entre bien y mal ha cambiado mucho en los años, es una buena fuente de inspiración a la hora de crear aquel paladí­n de la justicia y el honor.

Tipos de héroes

Analicemos ahora los diferentes tipos de héroes que nos podemos encontrar, una vez más, advierto que está es una concepción propia de estos elementos tan importantes en toda obra. A mi juicio pues, los héroes se clasifican en:

  1. Clásico: Es el tí­pico héroe con un objetivo bien trazado, generalmente con un alto valor moral, un sentido de la justicia muy estricto y un código de honor que no le permite fallar en lo más mí­nimo a sus principios, tiende a ser atractivo fí­sicamente por la generalizada idea antigua de que lo bello era lo bueno y lo feo era lo malo. El prí­ncipe azul de los cuentos infantiles es el ejemplo más exacto de ello.
  2. Legendario: Es el héroe perfecto, no necesita ser atractivo como el héroe clásico, pues él es recordado por sus hechos y no por su fí­sico. Es una persona con una valentí­a excepcional, dotado en la mayorí­a de los casos de una gran sabidurí­a o una enorme estupidez que lo llevan a hacer cosas extraordinarias, tiende a convertir lo imposible en posible, de ahí­ que sea legendario, Link, Seiya, Ryu de Breath of Fire, son ejemplos de esto.
  3. El anti-héroe: A diferencia de los anteriores, a este sujeto(a), no le interesan mucho los valores, el honor o la justicia, casi siempre se trata de alguien que vive bajo sus propias reglas, pero que por diversas circunstancias, acaba siendo enredado en la trama y termina siendo el héroe, aunque ni a él mismo le agrade el tí­tulo, por lo general, es una persona hosca, ermitaña, solitaria y de mal carácter, puede ser alguien que fue villano en su tiempo y se ha “regenerado”. Cloud Strife es un anti-héroe bastante perfecto, Rodia de Crimen y Castigo, Ikki El Fenix de Saint Seiya.
  4. El matón: Hay una variante del anti-héroe, el “Dispara primero, averigua después” que es el clásico héroe de Acción de las pelí­culas, como John McClane de Die Hard, Rambo, T-1000 de Terminator, Punisher, etc. Su caracterí­stica más común es que su vida es un asco y por eso tiene esa mala actitud ante el mundo.
  5. El casual: El héroe por oportunidad, lo más seguro es que estaba ahí­ y ni siquiera tení­a planeado convertirse en héroe, puede ser alguien obligado por las circunstancias, pero que tiene las caracterí­sticas de alguno de los tres anteriores tipos. Por regla general (aunque no necesariamente tiene que ser asi) no le agrada lo que tiene que hacer o no lo entiende. Por ejemplo, Zeus de Die Hard 3, Mai de Mai Hime
  6. El mártir: Es en lo personal, el tipo de héroe que más detesto. Todo le pasa a él (o ella), todo lo sufre y lo soporta, a veces puede ser un personaje demasiado meloso, a veces puede no tener mucha iniciativa propia (y hasta parezca que no piensa). Este personaje sufrirá las mil y un penurias hasta mejorar su condición de vida (no sin que antes haya perdido a muchos seres o posesiones amadas) o hasta que él mismo cambie de actitud o muera, puede situarse también bajo la calidad de anti-héroe, cuando su sufrimiento raya en lo patético o en el auto-sufrimiento, por ejemplo Shinji de Evangelion, Candy Candy, Heidi, Remy, Saori de Saint Seiya, Rinoa de Final Fantasy 8

Es posible, que se me haya quedado alguno en el tintero, pero mientras más analicemos a nuestro héroe, más nos daremos cuenta que de una u otra forma, casi siempre cae dentro de alguna de estás variantes, por lo que, si estamos creando una obra de cualquier tipo, es importante que consideremos estos detalles a la hora de hacer a nuestro héroe, recordemos que él es el centro de toda la historia en la mayorí­a de los casos, por lo tanto, una gran parte del éxito o fracaso de lo que hagamos, se deberá a como definimos a nuestro héroe. Sin embargo, una muy buena forma de crear un héroe es pensar, ¿cómo quiero que sea? ¿Qué reacciones deberá tener? Y principalmente ¿Qué quiero hacer con él al final?

Pensemos en nuestro personaje como en un ser con vida propia, ¿seguirá el destino que le hemos trazado? ¿se cuestionará acerca de la vida o de la jornada que tiene que emprender? ¿Buscará fama, fortuna y Gloria, o será humilde y no aceptará nada de ello? Son muchas las preguntas que podemos hacernos, recuerda anotar todas esas ideas que vayan fluyendo en algún lugar, quizá de primera mano no podamos definir a nuestro héroe, pero serán útiles cuando finalmente aclaremos nuestra mente y hayamos decidido que hacer con él.

Los personajes secundarios, los menospreciados de siempre

Cuando escribimos una historia, una de las primeras cosas que nos vienen a la mente son los protagonistas. Aquellos grandes héroes que serán los paladines de la justicia y el honor, o en aquellas poderosas guerreras que someterán ejércitos bajo sus pies, y comenzamos a fantasear con las grandes aventuras que estos viviran. Pero entonces, es cuando por supuesto, nos damos cuenta de que nuestro (a) héroe (ina) no está solo en este mundo, que como un ser vivo, está rodeado de seres viviente y objetos que interactúan y se relacionan de forma directa o indirecta con él. Aquí­ es donde comenzamos a pensar en los personajes secundarios que serán el apoyo gradual o fuerte de nuestra historia.

Muchos autores a veces no lo reconocen, pero lo cierto es que a veces exageramos con nuestro personaje principal, y esta tan mal diseñado, que son los personajes secundarios quienes rescatan la trama de la serie e incluso la mejoran. Ken Akamatsu, reconocido por Love Hina lo sabí­a, y lo reconoció muy bien en el epí­logo, cuando “dedico” estás palabras a uno de sus personajes secundarios.

Sin tí­, no hubiera podido llevar la serie a buen término

A mí­ juicio (conste que es a mi juicio) existen los siguientes tipos de personajes secundarios.

  1. El gracioso: Generalmente, es un personaje cómico que agrega siempre esa chispa de humor exacto que se necesita reflejar, si el personaje es bien creado, puedo incluso darle un toque de humor aún a las situaciones más desesperanzadoras.
  2. El patiño: Un personaje muy leal y obediente que depende emocionalmente del protagonista, en la mayorí­a de los casos su dependencia está relacionada con el amor, la gratitud o la amistad.
  3. El(la) tierno(a): Podrí­a ser una variación del patiño (y en la mayorí­a de los casos lo es): Es el personaje que siempre causa ternura, compasión o amor desmedido. El blanco perfecto para las miradas obsesas de los pervertidos (hola Koeth). Por definición, es el personaje más puro e inocente.
  4. El pervertido: Variante del gracioso, un personaje que generalmente la da esa chispa de gracia con cachondeo al asunto, este es un personaje peligroso, porque de no manejarse bien su perfil, puede volverse vulgar y aburrir a la audiencia
  5. El neutral: Personaje secundario por excelencia, aquel que no esta ni de un bando ni de otro, porque quiere regirse bajo sus propias reglas y necesidades, es un personaje casi obligatorio cuando la historia gira intensamente en la lucha entre las fuerzas del bien y el mal
  6. El bravucón: El clásico personaje mal hablado, gritón, gruñón o valentón que pierde la paciencia con suma facilidad y hace las cosas por impulso, si alguna vez haz jugado Final Fantasy 7, te habrás dado cuenta que Barret Wallace encaja a la perfección con este tipo de personaje
  7. El inteligente: Es aquel personaje en extremo inteligente, es calculador, siempre anda en la luna, inventando cosas, resolviendo acertijos o reparando máquinas, es el clásico proveedor del grupo y desgraciadamente, en la mayorí­a de los casos, es un personaje que va perdiendo importancia en la trama de la historia.
  8. El antisocial: Variante del bravucón, esta peleado con el mundo y el ambiente que le rodea, puede llegar a no importarle nada, pero en la mayorí­a de los casos, aprenderá a ser sociable y buena gente con todos (aunque en menor medida con el gracioso o el pervertido)

Cómo podemos ver, estas definiciones no son exclusivas, es decir, aún nuestro personaje principal puede caer en ellas, pero como es el principal, hay que resaltar sus aspectos positivos (a menos que seas Gainax y tu obra se llame Evangelion). Definir un buen conjunto de personajes secundarios es vital para que la historia pueda mantenerse interesante y fresca. La clave para lograr esto, es saber elegir una buena combinación de personajes secundarios. Extremos opuestos (Bravucón / tierna, Pervertido / antisocial, patiño / neutral, etc.) pueden ofrecer un interesante espectro de personalidades a utilizar dentro de nuestra historia, y, ¿por qué no? quizá serí­a hasta interesante, hacer combinaciones en un mismo personaje.

Definiendo el nombre de nuestro personaje

Uno de los problemas mayores a los que nos enfrentamos a la hora de crear personajes, es el nombre. No se porque, pero muchos de nosotros tenemos la falsa creencia de que el nombre debe sonar no solo bonito, sino que tiene que ser exótico para impactar. Esto no necesariamente es cierto. Un nombre es algo importante, es lo que nos identifica del resto de las personas; Nos hace diferentes y únicos. Hay ocasiones que el mismo nombre nos marca de por vida. Psicológicamente, uno puede notar el peso que puede llegar a tener un nombre o apellido sobre las personas.

Nombrar un personaje, es como nombrar un hijo. Ese nombre lo va a perseguir toda la vida, y tampoco se vale hacer cambios de nombre, pues resta seriedad a la historia y le quita credibilidad al personaje. Quizá una de las pocas ocasiones en que esto se justifica, es cuando el personaje por razones adversas, ya sea que está en territorio enemigo, que sea perseguido y su nombre sea realmente conocido, se lo tenga que cambiar; pero aquí­ no vale decir “Hey, es mi personaje, yo lo hice y le puedo cambiar el nombre”. Por supuesto, nadie te obliga a no hacerlo, pero ten en cuenta, que después de cierto tiempo, tu personaje va a ser identificado plenamente por el nombre, o las mismas circunstancias, permitirán que ese personaje sea recordado.

La mayor premisa que debemos sostener a la hora de nombrar un personaje, no es la elegancia o excentricidad del nombre, sino que el nombre debe definir muy bien la personalidad de nuestro personaje. analicemos algunos ejemplos:

  • Squall LionHeart: Un tipo rudo, serio y muy tosco en su carácter, su nombre se forma de tres palabras, squall que significa chubasco, lo que define muy bien su comportamiento, ya que en muy pocas ocasiones deja ver sus verdaderos sentimientos. Lion Heart, cuyo significado literal vendría a ser corazón de león. Define su personalidad orgullosa, su braveza y su capacidad nata de liderazgo.
  • Cloud Strife: Cloud significa nube, lo que viene a definir muy bien la personalidad errática e insegura de este personaje amado por millones de fans, su apellido viene a confirmar la actitud relajada y más tranquila que adopta al final (Strife significa distender que es un sinónimo de relajar)

Estos ejemplos, nos demuestran lo bien que estos personajes fueron diseñados, teniendo como resultado, personajes carismáticos que serán recordados por generaciones. Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros? aquí­ algunos sencillos pasos.

  1. Antes de nombrar a nuestro personaje, asegurémonos de definir muy bien su perfil, basándonos en las dimensiones que en un artí­culo anterior analizamos.
  2. No elijamos un nombre al azar, lo primero que debemos hacer, es buscar nombres que se amolden a la personalidad de nuestro personaje, un buen diccionario de onomástica nos puede ayudar de mucho, aunque por supuesto Google es nuestro aliado.
  3. Haz una lista de los posibles nombres y luego ve eliminando los que no te parezcan. Al final encontrarás un buen nombre para tu personaje. Por supuesto, aseguraté que suene atractivo.

Por supuesto vale también inventarse nombre como dije al principio, no es un lí­mite al final, pero si debemos tener en cuenta que debe ser fácil de recordar.