Dec13th

Ideologí­a e idiosincracia

Hoy me puse a meditar, cual es la estrecha diferencia entre el significado de esta¡s palabras. No es de negarse que muchas de las cosas que suceden hoy en dí­a, están completamente relacionadas a estos conceptos, bajo cuya sombra han sufrido muchos pueblos, y que muchos otros, aprovechados, tiranos, héroes o villanos, hay utilizado a lo largo de los años como estandarte de su verdad.

Una ideologí­a es el conjunto de ideas, tendentes a la conservación o la transformación del sistema existente (económico, social, polí­tico, etc.), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o religioso.

Considerada también como La ciencia que estudia las ideas creció y se desarrollo bajo el amparo de Destutt de Tracy. Por supuesto, la ideologí­a no fue descubierta por el hombre, fue ella, quien a lo largo del tiempo, alcanzo al hombre. Marx, decí­a que la relación de la realidad con las ideas es menos importante que su objetivo. Y eso es lo peligroso del asunto, ya que la concepción de Marx claramente le da un carácter altamente relevante al dicho popular de “el fin, justifica los medios”.

Luego entonces, si lo importante es la ideologí­a, más no la realidad ¿donde queda el carácter humanista y democrático que muchos de los que se han sujetado a este teorema dicen tener? ¡No existe! Pero vayamos más a fondo.

Hablamos de ideologí­a cuando una idea determinada es ampliamente compartida conscientemente por un grupo dentro de una sociedad. A veces es un rasgo fuertemente identitario, de forma similar a la religión, la nación, la clase social, el sexo, etc. Además los miembros del grupo ideológico admiten o no, que determinado individuo pertenece al grupo según comparta o no ciertos presupuestos ideológicos básicos.

Tenemos pues, un sentido elitista y excluyente que justifica su razón de ser y pensar, y rechaza todo lo que se oponga. Pero la parte de “consciente” es aquella que depende de la habilidad manipuladora de quien este detrás de aquella idea. Si yo deseo que un grupo de personas me sigan y me apoyen, entonces trabajaré en su consciente, y aún en su subconsciente, y les enseñaré en menor medida, a hacer lo mismo que hago con ellos, rechazando con un aire casí­ divino y un discurso acalorado todo lo demás, después de todo, yo soy el que tiene la idea y la verdad absoluta de las cosas. Aquí­, cabe hacer un diferencia, con el idealista nato, aquel hombre o mujer que lucha por una idea, que se esfuerza por lograrla, pero que entiende su posición frente a la sociedad, y comprende su papel.

¿Es una idea de verdad revolucionaria (estoy empezando a odiar esa palabra)? ¿Es un beneficio real y tangible, no solo para mí­, sino para el resto? ¿Qué consecuencias tendrá a corto, mediano y largo plazo? ¿Está MI idea fundamentada solo en MIS sentimientos, en lo que YO creo, en lo que YO pienso que es mejor? El gran falló de la mayorí­a de las ideas propuestas hasta ahora (de corte polí­tico, económico y social) es precisamente eso. Porqué aquel que propuso la idea, aquel que originá todo, agrego en gran manera parte de su yo, de sus deseos y ambiciones más íntimas, y lo mismo fueron haciendo todos y cada uno de sus predecesores, hasta que se convirtió en una especie de verdad absoluta arrebatada.

Veamos el otro lado de la moneda.

Idiosincracia, es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social. Puede estar determinada por la nacionalidad, temperamento, estatus, tendencias en sus gustos, etc. Identifica claramente similitudes de comportamiento en las costumbres sociales, en el desempeño profesional y en los aspectos culturales. Las relaciones que se establecen entre los grupos humanos según su idiosincrasia, son capaces de influir en el comportamiento individual de las personas aún cuando no se esté convencido de la certeza de las ideas que se asimilan en masa. Este término es utilizado comúnmente para identificar amplios grupos de personas sin especificar cada detalle que los relaciona entre sí­. También se utiliza para enfatizar las diferencias entre personas de diferente origen y costumbres.

¿Cual es el fracaso más grande de muchos sistemas polí­ticos, económicos, educativos y financieros? La idiosincrasia. En un estado ideal de las cosas, una persona (fí­sica o moral) desearí­a que todo cuanto dice, manda u ordena, sea aceptado de forma irrefutable, sin protestas, de forma unánime e incluso, desearí­a ser alabado por la magnificencia de su pensamiento, y tal vez nunca se atreva a decir (o tal vez si), pero hasta desearí­a ser adorado por un mundo que no lo merece.

En el estado real de las cosas, la gente se mueve de lugar, se relaciona, se influencia cultural y socialmente, formando poco a poco su idiosincrasia personal, aquel espacio y último reducto a donde nadie puede hacer mella mientras su espí­ritu se mantenga fuerte a las diarias presiones e intentos de todo cuanto lo rodea por echar abajo esa idiosincrasia adquirida. Porque si, la idiosincrasia, no nace en el hombre, sino que este, la va adquiriendo en su diario vivir y padecer. La idiosincrasia se vuelve peligrosa para muchos de estos “idealistas” porqué le permite al individuo seguir pensando, seguir razonando y poner en duda el resto de ideas. La razón de que mucha gente sea despedida, marginada e incluso muera hoy en dí­a es principalmente esa. Nadie con un mí­nimo grado de poder, desea ceder, ni mucho menos ser contradecido, lo que nos lleva de nuevo a aquello de que para ellos, la idea es más importante que la realidad.

Se convierte pues, en una batalla personal, entre el ego de un hombre o grupo de personas (generalmente minorí­a) y el rechazo natural y obvio del resto, cuya idiosincrasia le ha permitido no aceptar la idea como absoluta y única. Es aquí­, donde un ciudadano común, sin mucha preparación, temeroso, débil, flojo y perezoso, decide o dejarse llevar por la corriente (es decir, por quien gane) o simplemente ceder y convertirse en un seguidor pasivo del montón.

No quiero terminar pues, sin dejar en claro mi postura. Yo no estoy en contra de los idealistas actuales, pero si de sus métodos y de la forma oscura y torcida en como han deformado la concepción del idealismo para satisfacer sus deseos personales, de la forma tan cí­nica en como mueven los hilos, y hacen todo lo posible porque el mundo exterior no vea esa realidad que tan poco o nada les interesa, porqué de otra manera, sus intereses se verí­an afectados. Como tampoco estoy a favor del conformismo de muchos pueblos, del idealismo casí­ divino que se les ha dado por parte de las masas, y de la absurda y estúpida mentalidad de creer que un solo hombre o una minoria, van a mejorar las cosas como por arte de magia, solo por la bandera de una ideologí­a. Después de todo, también son seres imperfectos, sujetos a los mismos errores y problemas emocionales, psí­quicos y psicológicos que nosotros.

* Todas las definiciones han sido sacadas de la Wikipedia

Nov3rd

Los personajes secundarios, los menospreciados de siempre

Cuando escribimos una historia, una de las primeras cosas que nos vienen a la mente son los protagonistas. Aquellos grandes héroes que serán los paladines de la justicia y el honor, o en aquellas poderosas guerreras que someterán ejércitos bajo sus pies, y comenzamos a fantasear con las grandes aventuras que estos viviran. Pero entonces, es cuando por supuesto, nos damos cuenta de que nuestro (a) héroe (ina) no está solo en este mundo, que como un ser vivo, está rodeado de seres viviente y objetos que interactúan y se relacionan de forma directa o indirecta con él. Aquí­ es donde comenzamos a pensar en los personajes secundarios que serán el apoyo gradual o fuerte de nuestra historia.

Muchos autores a veces no lo reconocen, pero lo cierto es que a veces exageramos con nuestro personaje principal, y esta tan mal diseñado, que son los personajes secundarios quienes rescatan la trama de la serie e incluso la mejoran. Ken Akamatsu, reconocido por Love Hina lo sabí­a, y lo reconoció muy bien en el epí­logo, cuando “dedico” estás palabras a uno de sus personajes secundarios.

Sin tí­, no hubiera podido llevar la serie a buen término

A mí­ juicio (conste que es a mi juicio) existen los siguientes tipos de personajes secundarios.

  1. El gracioso: Generalmente, es un personaje cómico que agrega siempre esa chispa de humor exacto que se necesita reflejar, si el personaje es bien creado, puedo incluso darle un toque de humor aún a las situaciones más desesperanzadoras.
  2. El patiño: Un personaje muy leal y obediente que depende emocionalmente del protagonista, en la mayorí­a de los casos su dependencia está relacionada con el amor, la gratitud o la amistad.
  3. El(la) tierno(a): Podrí­a ser una variación del patiño (y en la mayorí­a de los casos lo es): Es el personaje que siempre causa ternura, compasión o amor desmedido. El blanco perfecto para las miradas obsesas de los pervertidos (hola Koeth). Por definición, es el personaje más puro e inocente.
  4. El pervertido: Variante del gracioso, un personaje que generalmente la da esa chispa de gracia con cachondeo al asunto, este es un personaje peligroso, porque de no manejarse bien su perfil, puede volverse vulgar y aburrir a la audiencia
  5. El neutral: Personaje secundario por excelencia, aquel que no esta ni de un bando ni de otro, porque quiere regirse bajo sus propias reglas y necesidades, es un personaje casi obligatorio cuando la historia gira intensamente en la lucha entre las fuerzas del bien y el mal
  6. El bravucón: El clásico personaje mal hablado, gritón, gruñón o valentón que pierde la paciencia con suma facilidad y hace las cosas por impulso, si alguna vez haz jugado Final Fantasy 7, te habrás dado cuenta que Barret Wallace encaja a la perfección con este tipo de personaje
  7. El inteligente: Es aquel personaje en extremo inteligente, es calculador, siempre anda en la luna, inventando cosas, resolviendo acertijos o reparando máquinas, es el clásico proveedor del grupo y desgraciadamente, en la mayorí­a de los casos, es un personaje que va perdiendo importancia en la trama de la historia.
  8. El antisocial: Variante del bravucón, esta peleado con el mundo y el ambiente que le rodea, puede llegar a no importarle nada, pero en la mayorí­a de los casos, aprenderá a ser sociable y buena gente con todos (aunque en menor medida con el gracioso o el pervertido)

Cómo podemos ver, estas definiciones no son exclusivas, es decir, aún nuestro personaje principal puede caer en ellas, pero como es el principal, hay que resaltar sus aspectos positivos (a menos que seas Gainax y tu obra se llame Evangelion). Definir un buen conjunto de personajes secundarios es vital para que la historia pueda mantenerse interesante y fresca. La clave para lograr esto, es saber elegir una buena combinación de personajes secundarios. Extremos opuestos (Bravucón / tierna, Pervertido / antisocial, patiño / neutral, etc.) pueden ofrecer un interesante espectro de personalidades a utilizar dentro de nuestra historia, y, ¿por qué no? quizá serí­a hasta interesante, hacer combinaciones en un mismo personaje.

Aug6th

Comenzando un proyecto propio

Después de un largo tiempo de ausencia en este blog, he vuelto a escribir. Después de preguntarme mucho sobre que escribir a mi regreso, he decidido hablar sobre el problema de escoger un proyecto de desarrollo. ¡Si! lo digo por tí­, mi estimado y querido lector que como yo, alguna vez te haz preguntado, ¿y en que proyecto trabajo ahora? bueno es hora de hablar un poco de ello y quitar las telarañas del asunto (y de paso en este blog).

¿Por qué trabajamos en un proyecto?

Hay básicamente dos razones muy simples, tanto una como otra tiene diferentes bases y fundamentos que influyen en la motivación que tengamos para acabarlos o al menos seguir adelante. Un desarrollador comienza un proyecto porque: a) Le gusta y b) Le pagan por ello, obvio, ¿no? analicemos ahora la situación que nos trajo hasta aquÃí.

Cuando empezamos un proyecto por gusto propio, generalmente partimos de dos casos, a) una idea nuestra muy básica o preliminar acerca de lo que será el proyecto (casi siempre producto del “chispazo mental” del momento). b) Una idea preconcebida y formalmente planteada y desarrollada (en nuestra mente claro). Con eso en mente comenzamos a bocetar, diseñar en papel, dibujar y nos adelantamos a los hechos soñando y fantaseando con lo que nuestro proyecto será, así­ pues, la mayoría de las veces iniciamos un proyecto del final hacia el principio, ¿qué quiero decir con eso? Lo que trato de decir, es que actuamos impulsados por el deseo, deseamos que el proyecto ya esté terminado a las horas de haberlo concebido, y sin más, nos lanzamos a teclear código como locos, saltándonos por supuesto las etapas del diseño y conceptualización.

¿Y si metemos gente al proyecto?

El problema es que generalmente empezamos solos y seguimos solos por un buen tramo del camino, entonces vienen las frustraciones y los enojos porque no tenemos suficiente tiempo para dedicarlo al proyecto o no nos está quedando como queremos, porque, debemos admitirlo, no somos duchos en todas las disciplinas que se necesitan para lograr nuestro objetivo. En el mejor de los casos, conseguiremos a un amigo, compañero de trabajo o pobre ví­ctima que asaltamos quizá en la cafeterí­a, la cola de las tortillas o el lugar menos esperado y lo hicimos parte de nuestro proyecto. En este punto, comenzamos el spamming en foros y blogs similares sobre nuestro “grandioso proyecto” y tratamos de ganar más adeptos (¿acaso no les suena familiar esto?) con una respuesta generalmente favorable pero que casi siempre está respaldada por el entusiasmo pasajero.

¿Qué pasa cuando se nos unen diversas gentes? todo se vuelva quizá un caos, y aún tratamos de mantener el proyecto vivo, empujamos a las personas, tratamos de manipular a algunas a que hagan lo que queremos e incluso los presionamos como si fueran nuestros empleados y olvidamos que lo importante no era eso, sino la diversión y apoyo mutuo que deberí­a haber dentro del proyecto. Tergiversando nosotros mismos y una vez más, el significado de nuestro proyecto y matando el animo y el interés de los demás en el proyecto. Hay factores que no consideramos y que nos llevan al fracaso.

  1. No somos dueños del tiempo de los demás
  2. No todos tienen el mismo nivel de entusiasmo
  3. No todos tienen el mismo nivel de compromiso
  4. No todos tienen las mismas capacidades que nosotros
  5. NO TODOS TIENEN LAS MISMAS PRIORIDADES

Todos esos detalles, llevan a nuestro proyecto al fracaso, y la razón fue muy simple. Un proyecto fracasa cuando no existe una planeación previa y un sometimiento a juicio razonable(no a los sentimientos) de su factibilidad en todos sus ámbitos. Parece mentira, y muchos aquí­ saltaran y dirán, “oye, es que eso ya lo se” pero, ¿realmente lo hacemos? ¿realmente lo llevamos a la práctica? ¿tenemos un checklist de tareas y prioridades? ¿analizamos los perfiles de la gente que reclutamos? la mayor parte de las veces, si lo pensamos bien, la respuesta a esas preguntas será un no rotundo.

Entonces, ¿debemos detenernos?

La respuesta es que todo depende de la situación. Porque si la situación es tan caótica que ya no le encontramos pies ni cabeza, lo más recomendable en este caso, es, sacar aquellas partes que si se lograron en el proyecto e ir reconstruyendo todo desde el principio, habrá claro, quien haga borrón y cuenta nueva, pero eso depende del factor tiempo y de la disponibilidad del responsable y de los demás involucrados. Por cierto, quizá en algún punto te quedes solo, no temas, no pasará nada, solo empezaste, ¿no es así­? no te desesperes, nadie dijo que serí­a fá¡cil, pero ten la seguridad de que vas por el camino correcto. Pero algo si te recomiendo, trata en todo lo posible, de mantener fuera del proyecto los sentimientos personales, porque entonces, tú mismo has esculpido la lápida del proyecto.

Jun1st

Definiendo el nombre de nuestro personaje

Uno de los problemas mayores a los que nos enfrentamos a la hora de crear personajes, es el nombre. No se porque, pero muchos de nosotros tenemos la falsa creencia de que el nombre debe sonar no solo bonito, sino que tiene que ser exótico para impactar. Esto no necesariamente es cierto. Un nombre es algo importante, es lo que nos identifica del resto de las personas; Nos hace diferentes y únicos. Hay ocasiones que el mismo nombre nos marca de por vida. Psicológicamente, uno puede notar el peso que puede llegar a tener un nombre o apellido sobre las personas.

Nombrar un personaje, es como nombrar un hijo. Ese nombre lo va a perseguir toda la vida, y tampoco se vale hacer cambios de nombre, pues resta seriedad a la historia y le quita credibilidad al personaje. Quizá una de las pocas ocasiones en que esto se justifica, es cuando el personaje por razones adversas, ya sea que está en territorio enemigo, que sea perseguido y su nombre sea realmente conocido, se lo tenga que cambiar; pero aquí­ no vale decir “Hey, es mi personaje, yo lo hice y le puedo cambiar el nombre”. Por supuesto, nadie te obliga a no hacerlo, pero ten en cuenta, que después de cierto tiempo, tu personaje va a ser identificado plenamente por el nombre, o las mismas circunstancias, permitirán que ese personaje sea recordado.

La mayor premisa que debemos sostener a la hora de nombrar un personaje, no es la elegancia o excentricidad del nombre, sino que el nombre debe definir muy bien la personalidad de nuestro personaje. analicemos algunos ejemplos:

  • Squall LionHeart: Un tipo rudo, serio y muy tosco en su carácter, su nombre se forma de tres palabras, squall que significa chubasco, lo que define muy bien su comportamiento, ya que en muy pocas ocasiones deja ver sus verdaderos sentimientos. Lion Heart, cuyo significado literal vendría a ser corazón de león. Define su personalidad orgullosa, su braveza y su capacidad nata de liderazgo.
  • Cloud Strife: Cloud significa nube, lo que viene a definir muy bien la personalidad errática e insegura de este personaje amado por millones de fans, su apellido viene a confirmar la actitud relajada y más tranquila que adopta al final (Strife significa distender que es un sinónimo de relajar)

Estos ejemplos, nos demuestran lo bien que estos personajes fueron diseñados, teniendo como resultado, personajes carismáticos que serán recordados por generaciones. Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros? aquí­ algunos sencillos pasos.

  1. Antes de nombrar a nuestro personaje, asegurémonos de definir muy bien su perfil, basándonos en las dimensiones que en un artí­culo anterior analizamos.
  2. No elijamos un nombre al azar, lo primero que debemos hacer, es buscar nombres que se amolden a la personalidad de nuestro personaje, un buen diccionario de onomástica nos puede ayudar de mucho, aunque por supuesto Google es nuestro aliado.
  3. Haz una lista de los posibles nombres y luego ve eliminando los que no te parezcan. Al final encontrarás un buen nombre para tu personaje. Por supuesto, aseguraté que suene atractivo.

Por supuesto vale también inventarse nombre como dije al principio, no es un lí­mite al final, pero si debemos tener en cuenta que debe ser fácil de recordar.

Jun1st

El proceso de creación de un personaje

En el pasado artí­culo, hablamos de los fundamentos básicos del diseño de personajes desde un punto de vista muy general. En esta ocasión, veremos el proceso creativo y porque no decirlo, artesanal de crear un personaje desde cero. Para ello, los llevaré de la mano en el proceso de creación de un personaje ficticio para una obra cualquiera (un libro, un comic, un videojuego, etc). Primero, veamos que necesitamos para crear un personaje.

Jim Adams & Andrew Lamothe, en su libro Programming Role Playing Games With DirectX mencionan que un personaje siempre tiene tres dimensiones.

  1. Fí­sica: describe los atributos fí­sicos deseables del personaje, siendo por supuesto, aquellos que deseamos dar a conocer a nuestro público. Cosas como tipo de sangre, color de ojos, complexión, etc. Es la parte más sencilla porque podemos incluso tomar caracterí­sticas de personas reales y adaptarlas a nuestros personajes, por supuesto que es más “original” en muchos sentidos inventar las caracterí­sticas de nuestro personaje, pero al final, seguiremos jugando con factores humanos o no humanos que son universalmente aceptados.
  2. Sociológica: Influyen aspectos como el nombre, trabajo, edad, lugar de residencia, y en general cualquier valor demográfico – social que sirva para identificar a nuestro personaje dentro de su entorno y a su vez sirva para interactuar de forma directa con otros personajes.
  3. Psicológica: El comportamiento y personalidad del personaje influye mucho en la trama de la historia, sea para el proyecto que sea, recordemos que un personaje principal debe ser muy carismático, ya que el peso de todo recae sobre él. Por supuesto no debemos olvidar que en un mundo cualquiera, existe diversidad de pensamientos y comportamientos que pueden ir desde los más bizarros hasta los ya comunes y clásicos, reflejar esto en nuestra historia, será un extra que el público agradecerá.

Como podemos ver, las tres dimensiones de un personaje que Lamothe y Adams proponen, no son otra cosa que el reflejo de lo que ya se habí­a planteado en el artí­culo pasado. Ahora tomado estos tres elementos, vamos a crear un personaje cualquiera, pero primero ambientémonos un poco para saber que tierra pisamos.

Estamos en una dimensión alterna, en esa dimensión, los seres humanos están casi extintos y en su lugar gobierna una raza humanoide draconiana, las profecí­as antiguas, predicen que un dí­a, la raza humana resurgirá de las tinieblas a donde fue confinada y repoblará la tierra. Pero los avistamientos de seres humanos son prácticamente ya nulos. Un dí­a de pronto en una villa muy humilde aparece por la mañana un ser extraño cuya piel no es escamosa, y su color es claro como la leche, y los iris de sus ojos son redondos, todo indica que se trata de un ser humano, ¿será acaso el principio de la profecí­a?

Ya estamos enmarcados en nuestro pequeño universo, ahora vamos a describir al personaje principal, que por supuesto es el misterioso humano que han encontrado tirado afuera de la villa:

  • Atributos fí­sicos: Cabello negro y alborotado, ojos color miel muy expresivos, piel clara y de complexión muy delgada al principio. No es muy alto, mide 1.65 mts y su peso fluctúa ente los 60 y 62 kilos.
  • Atributos sociológicos: Edad se desconoce pero por su apariencia se dirí­a que unos 25 aproximadamente, por nombre responde solo a Fabio, no tiene lugar de residencia por el momento, ya que no recuerda absolutamente nada de él mismo, salvo su nombre.
  • Atributos psicológicos: Al principio es muy reservado, incluso hasta un poco hostil, parece no reconocer su entorno, pero poco a poco va aprendiendo a vivir entre los draconianos, hasta ganarse su confianza. Después es muy amigable y leal, es un guerrero formidable que pronto se convierte en imprescindible en cualquier batalla, aunque siempre está triste y melancólico. Cuando se enoja, la ira se apodera de él y puede asesinar con mucha facilidad a quien sea que le haya provocado la ira.

Ya tenemos definido a nuestro personaje ¿ahora qué sigue? bueno, podemos crear una sencilla hoja de perfil con un gráfico, dibujo o boceto del personaje y sus datos más comunes, así­ dejamos bien sentado a nuestro personaje y le damos un poco más de formalidad al asunto, aquí­ hay algunos ejemplos de ello.