4 - Una puerta hacia el pasado

Capítulo 4

Erick miraba por el retrovisor del aquel viejo y oxidado auto mientras hacía la mayor cara de fastidio de su vida y golpeaba repetidamente el volante. A su lado, Marcos engullía con una gran sonrisa una enorme rosquilla cubierta de chocolate y sorbía por ratos del vaso desechable con café que tenía en su otra mano. Llevaban rato así, Erick estaba en silencio pero la mueca que tenía en su rostro gritaba la incomodidad que sentía en ese momento. Bruce desde el fondo del auto acerco goloso su enorme cabeza al hombro de Marcos.

- ¡Oh! ¿Quieres un pedazo amigo? – Le pregunto Bruce

Alegre por la oferta, Bruce movió la cola, abrió la boca y saca su gigantesca lengua de un lado hacia el otro. Marcos arranco un trozo de su rosquilla y la deposito en las fauces del animal, que enseguida devoro el suculento manjar. Erick miraba de reojo, pero no quería decir palabra alguna, según su pensamiento, no era necesario cruzar palabra alguna con aquel extraño al que le habían asignado como compañero. Para él, era mejor hacer el menor contacto posible.

- ¿Qué pasa compañero? – Le pregunto con esa sonrisa franca que lo caracterizaba

Erick no dijo una sola palabra, se limito a mirar de arriba hacia abajo a Marcos, como si estuviera analizando alguna evidencia, luego regreso su mirada al frente y lo ignoro por completo. Marcos se dio cuenta de aquello, pero lejos de molestarse, esbozo una sonrisa más leve, cruzo sus brazos por encima de su cabeza y echo la mirada hacia arriba y al frente.

- Veo que lo que se dice de usted es cierto – Dijo – Ya me había dicho que es usted muy silencioso y callado. Mucha gente me advirtió que no era buena idea comenzar mi carrera como detective al lado suyo

Sin decir nada, Erick volteo la mirada hacia Marcos, su mirada era algo dubitativa. En realidad, aunque él nunca lo expresará, muchas ocasiones, él se había preguntado “¿Qué piensa la gente de mí?, ¿qué imagen tienen mis compañeros de mí?” pero generalmente, su orgullo acallaba aquella minúscula voz que seguía repitiendo aquellas dos simples preguntas una y otra vez dentro de su ser. Quizá porque era la primera vez en muchos años que tenía un contacto tan directo con alguno de sus compañeros es que empezaba a sentirse ya no solo incomodo, sino inquieto.

- No quiero sonar muy zalamero – Continuo Marcos – Pero, como dije en la estación. Mi sueño es ser un gran detective, no uno más del montón, sino el mejor o al menos uno de los mejores. Por eso, desde que ingrese a la academia, siempre había escuchado de usted. Allá es legendario, ¿sabe? Nadie ha podido igualar sus records, je, je. Y los entrenadores siempre estaban presumiéndonos los muchos galardones que ganaron en la época en la que usted estuvo ahí. Por eso… decidí que cuando fuera detective, mi primer compañero de trabajo, podría… ¡No! Debía ser usted.

Erick cerró los ojos, la sola mención de academia de policía, le trajo muchos recuerdos a la mente, recordaba muy bien aquellos días felices, recordaba los intensos entrenamientos, los compañeros siempre alegres y leales, los entrenadores exigentes, pero sobretodo, aquellos días felices en los que había alguien que le daba significado a su vida, Mayra, aquella mujer por la que había dejado todo. Ella que con su sola sonrisa lo llenará de muchas alegrías, y por quien había dejado hasta su famoso apellido, el rostro de ella se dibujaba en su mente una y otra vez, hasta parecía que escuchaba su voz.

¿Qué sucede Erick? ¿Otra vez has roto un record? ¡Eres imparable!

Ante aquel inminente recuerdo, Erick abrió los ojos de forma brusca. Otra vez estaba recordando todo aquello, otra vez venía a su mente aquella tortura, aquellos recuerdos que tanto atesoraba, pero que consumían su alma lentamente. Marcos noto el leve cambio de faz en Erick y se dio cuenta de que algo le preocupaba.

- ¿Sucede algo señor Lira? ¿Dije algo incomodo?

Erick miro el rostro lleno de preocupación de aquel joven, por un instante le recordó a si mismo en aquellos tiempos, así que simplemente suspiro, y su rostro se ablando un poco.

- No pasa nada – dijo secamente
- ¡Que Bueno! – Exclamo más tranquilo Marcos
- Dime este…
- Marcos, Señor Lira
- Dime Marcos, ¿Por qué ansias tanto trabajar conmigo? ¿Es que no escuchaste la otra parte del cuento?
- ¿Qué dice?
- Si – Agrego Erick aún más serio – Hasta ahora, solo me has dicho que tu sueño es ser un gran detective, y que oíste que yo era bueno, pero, ¿Acaso no escuchaste la otra parte de la historia? ¿No escuchaste aquella parte que destruye tú infantil sueño de adolescente? Seguro que si lo has escuchado, seguro que ya escuchaste mi condición actual
-Si – Dijo con pesar Marcos
- Ya veo, entonces, ¿por qué sigues aquí? ¿Acaso quieres ser parte de esto?
- Si

Con un gesto de desaprobación, Erick volvió a enfadarse contra aquel a quien tenía al lado suyo, la respuesta tan escueta y simple de aquel hombre le taladraba el alma y eso no podía soportarlo

- ¿Te estás burlando de mi acaso?
- ¡Por supuesto que no! – Gritó Marcos – Claro que he escuchado lo que se dice, he oído de cómo usted perdió todo, de cómo se convirtió en una persona hosca, ermitaña y egoísta. Escuche de cómo casi fue encarcelado por exceso de demandas por brutalidad policial, de las peleas constantes con sus compañeros y finalmente, de la expulsión vergonzosa que sufrió en el departamento, ¡Por supuesto que lo se todo!
- Si lo sabes, ¿por qué quieres trabajar conmigo maldita sea?
- Ya se lo dije – Respondió Marcos – Por que usted es el mejor
- ¿El mejor? - ¡Ja, no me hagas reír! – ¡Dame una razón de verdad, anda! – Apuro Erick sujetando la solapa de la camisa de Marcos

Marcos callo por un momento, el momento era tenso, tanto que aún Bruce estaba callado y mirando la escena desde atrás, pero sin proferir sonido alguno. Finalmente, Marcos clavo sus ojos en los de Erick y abrió su boca.

- Es que – Dijo Marcos – Todo este tiempo me he preguntado… ¿Qué… qué pudo haberle pasado para cambiar así tan de repente?

Erick reacciono ante aquella declaración tan franca soltando la solapa de la camisa de Marcos, suspirando profundo. Enseguida, cerró sus ojos, cruzo los brazos y su expresión, si bien no dejo de ser dura, por lo menos ya no era tan tosca como al principio.

- Tráeme un café sin azúcar, ¿quieres? – Fue todo lo que Erick dijo
- ¿Eso significa qué…? – Pregunto Marcos alegrándose de nuevo
– Te dejaré ser mi compañero por un tiempo – Dijo Erick – El único requisito es que no debe faltarme mi taza de café, tal y como a mi me gusta.
- ¡Gracias señor Lira, muchas gracias! – Exclamo Marcos con una enorme sonrisa
- Anda, vete ya

Marcos bajo del automóvil contento, Erick esbozo una muy leve sonrisa y detuvo a Marcos antes de que se alejara

- Oye
- ¿Si señor?
- Ni se te ocurra traerme un descafeinado o te mato
- ¡No señor! – Contesto alegre Marcos
- Nada de señor, solo dime Erick. Y ahora, largo de aquí
- ¡Si!

Marcos se alejo corriendo, Erick volteo a ver a Bruce que también sonreía y movía su cola felizmente.

- Ese idiota… me recuerda a mí en muchas formas
Bruce ladro dos veces expresando su agrado.
- A ti solo te agrada porque te da dulces, no lo niegues
Un auto se emparejo a aquel donde estaba Erick, era Nina que como siempre se daba una vuelta donde andaba Erick “por casualidad”
- ¿Hablando con los animales de nuevo? ¿Quién te crees, el Dr. Dolittle? – Le pregunto con sarcasmo
- Pero si es Nina esparciendo un poco de su agridulce néctar por aquí, ¿no estás un poco lejos de tu colmena, oh gran abeja reina?
- Hmp, idiota – Fue todo lo que dijo ella arrancando y alejándose de ahí
- La traigo loca amigo – Le dijo a Bruce – Pero me da igual, no es mi tipo. Es tonta, arrogante, insoportable, ¡Y esa estúpida risa que tiene! ¿Quién en el mundo se reí así? ¿Quién?

Bruce movió la cabeza una y otra vez alegre a la vez que esbozo una sonrisa que parecía maliciosa, parecía como si el can, estuviera comprendiendo aún más a su amo.

- Borra esa sonrisa de tu rostro amigo, ella no me atrae en lo mínimo. Además, estoy saliendo con tu dueña, ¿lo olvidas?

Bruce movió la cabeza negativamente, y luego desvió su atención hacía la bolsa con pan que Marcos había dejado, enseguida metió su hocico en ella y empezó a devorar todo el contenido. Mientras Erick seguía ahí, Cecilia por otro lado atendía sus clases, aunque no con mucho éxito, pues parecía que su mente divagaba en otro lugar muy distante.

- ¿Qué te sucede Ceci? – Le pregunto Claudia, su antigua compañera de habitación y su mejor amiga
- ¿Qué dices? – Pregunto ella saliendo de su fascinación
- Desde hace rato tienes esa mirada perdida, ¿qué te sucede?
- A mi nada – Repuso Cecilia
- A nosotras no nos engañas – Le dijo Tina, su otra amiga
- Si – Dijo Claudia – Toda la mañana has tenido esa cara de boba, la mirada te brilla y andas como perdida
- Eso solo quiere decir una cosa Claudia – Agrego Tina
- ¿No me digas que…?
- ¡Si¡ - Repuso enérgica Tina
- ¡No es cierto! – Dijo asombrada Claudia
- Si, es cierto – Afirmo Tina – Nuestra amiga, ha dado su “mal paso” y seguro el tipo la rechazo. Ahora la pobre está anonadada y no sabe que hacer, pensando en que hará ella sola con esa criatura que crecerá en su vientre y…
- ¡Que tonterías dices Tina! – Exclamo Cecilia dando un ligero golpe en la cabeza de su amiga
- ¡Ouch! – Se quejo Tina – Pero, entonces ¿qué tienes?
- Yo digo que solo es un hombre, ¿no es así? – Pregunto Claudia

Cecilia Suspiro profundo y levanto la mirada al cielo, luego, agrazo a sus dos grandes amigas y sonrió.

- Amigas – Dijo – Al fin paso eso que tanto temían
- ¿Tu periodo bajo antes de tiempo? – Pregunto Tina
- ¡No tonta! – Le dijo Claudia – Que al fin dejará de comer esa cosa que le hace engordar el trasero
- Pero que babosas son ustedes, ¡Por supuesto que no me refiero a nada de eso! – Protesto Cecilia
- ¿Entonces? – Preguntaron al unísono Claudia y Tina
- ¡Ay, pues que más! – Dijo ella alegre - ¡Al fin encontré al hombre de mi vida!

Erick sorbía su café tranquilamente, Bruce se relamía con lo que Marcos tenía en la mano y estiraba el cuello cada vez que él se distraía para intentar arrebatárselo, por su parte, Marcos mordisqueaba la barra de chocolate que tenía y miraba hacía el frente. De repente, Erick estornudo.

- ¡Salud! – Dijo Marcos [*]
- Gracias
- ¿Qué estamos haciendo aquí? - Pregunto Marcos
- Ayer capture a un distribuidor al menudeo, bastante curioso e interesante tipo por cierto, tuvimos una “alegre” charla y resulto ser todo un parlanchín. Entre otras cosas, me dio la dirección de su proveedor, parece que es esa casa amarilla de allá adelante
- ¿Eso quiere decir que estamos haciendo vigilancia? – Pregunto Marcos
- Si, ¡pero no lo llames así! ¿Acaso has visto muchas series baratas de TV?
- Je, je, je – Rio nervioso Marcos – Perdón
- Está bien – Dijo Erick – Ya que eres novato te lo pasaré, pero no cometas errores como ese, debes aprender bien

Apenas terminaba de decir aquella frase, cuando de aquel lugar que Erick había señalado empezó a verse actividad, dos autos llegaron con prisa al lugar, del que bajaron varias personas con cara de pocos amigos, todos iban vestidos con trajes negros, excepto uno que resaltaba del resto por su elegante traje blanco y su sombrero de vaquero. Erick endureció la mirada al verlo al tiempo que Marcos miraba aquella escena sorprendido.

- Ese es… - Exclamo Marcos
- ¡Exacto! – Afirmo Erick – Es ese maldito
- También había escuchado sobre él – Dijo Marcos
- ¿Qué oíste?
- Escuche que lo perseguiste por mucho tiempo, pero no lograste atraparlo
- Si, el muy maldito se me ha escapado siempre, la última vez fue la más frustrante.
- ¿Puedes contarme?
- Luego – Le dijo Erick – Hay que estar alertas, si él está aquí, significa que esto es más que un simple caso de distribución al menudeo

Aquel hombre vestido de blanco, se detuvo por un momento, los demás que lo custodiaban, lo rodeaban como si de un personaje importante se tratase. Erick agudizo la mirada, al tiempo que aquel hombre hacia lo mismo en dirección hacia ellos. Marcos palideció al sentir la pesada mirada de aquel sujeto, pero Erick no se amedrento, en lugar de eso, una sonrisa se dibujo en su rostro. Ambos permanecieron por varios segundos así, mirándose uno al otro, como si se tratase de dos perros de pelea que se examinan antes de lanzarse a morder al oponente.

- Aquí estoy estúpido – Dijo Erick en voz baja – Te aseguro que esta vez si te atraparé
- Así que aún sigues con vida Erick – Musito aquel hombre – Bueno, esta vez no fallare, solo que ahora haré que te arrepientas de cada humillación por la que me hiciste pagar
- ¿Le sucede algo jefe? – Le pregunto uno de sus hombres
- No pasa nada, sigamos – Dijo con tranquilidad dando media vuelta y continuando su camino


[*]NOTA: En algunos países de habla hispana, se dice Jesús o Salud cuando alguien estornuda

One Response to “4 - Una puerta hacia el pasado”

  1. The Concerned Life 2.0 » Blog Archive » Chapter One: Una puerta hacia el pasado  on May 22nd, 2008

    [...] Ir a la lectura ¡Espero lo disfruten! ^_^ [...]


Leave a Reply