Archive for 'Reflexiones'

One Thousand Words

One Thousand Words

1000 W0RDS es una animación muy sencilla, pero con un arte estupendo y un conmovedor mensaje. La historia es acerca de una niña que un día conoce a un viajero y le hace un sencilla petición, el viajero al no poder cumplir la petición de la chica le hace un curioso intercambio que cambia la vida de esa pequeña.

Motivando a la lectura

Me he dado a la tarea de leer un poco más de lo que habitualmente hago, pero sobretodo de incluir literatura universal y clásica a mi selecto grupo de libros que estoy leyendo. Dado que por el momento estoy harto de escuchar a medio mundo hablar de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy o de obras similares (Y en realidad hay mucho pseudo-intelectual suelto que ni han leído en realidad ninguno de esos libros, y si lo han leído ni entienden de lo que hablan), me propuse no seguir esa corriente de neo-metafísica-ateísmo-techno-freak-geek-agregue-lo-siguiente-que-este-de-moda-aquí que muchos han adoptado últimamente y que vuelvo a repetir, la mayoría sólo son loros de jaula carentes de opinión propia que repiten lo que alguien “famoso” dijo.

También he visto como se satura el mercado de muchos de esos pseudo-escritores (y no es que yo sea algo grande) que hablan hasta el cansancio de motivación profesional o personal, pero que en realidad terminan haciendo que la gente gaste mucho dinero en libros que simplemente le dicen o lo que es obvio o lo que ellos quieren escuchar (o leer). Así que una vez más, retomo las lecturas de mi niñez, para luego hacer una breve reseña con el ánimo de motivar a mis escasos lectores a no dejarse influenciar por toda esa pseudo-literatura new age (y derivados) y apreciar las grandezas de los clásicos de antaño, que a diferencia de muchas otras cosas, jamás pierden vigencia. Importante cuando leas algo, fórmate tu propia opinión, no seas loro de jaula que repite lo que los demás dicen.

El primer libro que voy a reseñar, es uno que ya termine, se trata de Miguel Strogoff, el correo del zar, pero eso es harina de otro post

Aclaración: No estoy diciendo que The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy sea una mala lectura

Esos lunes cafeteros…

Mañana simple y gris, brisa fresca que empalaga los sentidos y que arrulla a los dormidos; y como que se hace complice de mis deseos y me invita a no salir, a no levantarme. Un bostezo sigue a otro en una dulce y armoniosa sinfonía de pereza matutina. Y yo, con el menor de los esfuerzos me preparo la que sera la primera de muchas, el inicio de un día de estos. Y mientras la ingiero voy pensando “¿Cuántas de ellas tomaré este día?”

Mañana simple y gris, brisa fresca que empalaga los sentidos y que arrulla a los dormidos. ¡Si, hoy es un día de esos!

U_U

Ideologí­a e idiosincracia

Hoy me puse a meditar, cual es la estrecha diferencia entre el significado de esta¡s palabras. No es de negarse que muchas de las cosas que suceden hoy en dí­a, están completamente relacionadas a estos conceptos, bajo cuya sombra han sufrido muchos pueblos, y que muchos otros, aprovechados, tiranos, héroes o villanos, hay utilizado a lo largo de los años como estandarte de su verdad.

Una ideologí­a es el conjunto de ideas, tendentes a la conservación o la transformación del sistema existente (económico, social, polí­tico, etc.), que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, político o religioso.

Considerada también como La ciencia que estudia las ideas creció y se desarrollo bajo el amparo de Destutt de Tracy. Por supuesto, la ideologí­a no fue descubierta por el hombre, fue ella, quien a lo largo del tiempo, alcanzo al hombre. Marx, decí­a que la relación de la realidad con las ideas es menos importante que su objetivo. Y eso es lo peligroso del asunto, ya que la concepción de Marx claramente le da un carácter altamente relevante al dicho popular de “el fin, justifica los medios”.

Luego entonces, si lo importante es la ideologí­a, más no la realidad ¿donde queda el carácter humanista y democrático que muchos de los que se han sujetado a este teorema dicen tener? ¡No existe! Pero vayamos más a fondo.

Hablamos de ideologí­a cuando una idea determinada es ampliamente compartida conscientemente por un grupo dentro de una sociedad. A veces es un rasgo fuertemente identitario, de forma similar a la religión, la nación, la clase social, el sexo, etc. Además los miembros del grupo ideológico admiten o no, que determinado individuo pertenece al grupo según comparta o no ciertos presupuestos ideológicos básicos.

Tenemos pues, un sentido elitista y excluyente que justifica su razón de ser y pensar, y rechaza todo lo que se oponga. Pero la parte de “consciente” es aquella que depende de la habilidad manipuladora de quien este detrás de aquella idea. Si yo deseo que un grupo de personas me sigan y me apoyen, entonces trabajaré en su consciente, y aún en su subconsciente, y les enseñaré en menor medida, a hacer lo mismo que hago con ellos, rechazando con un aire casí­ divino y un discurso acalorado todo lo demás, después de todo, yo soy el que tiene la idea y la verdad absoluta de las cosas. Aquí­, cabe hacer un diferencia, con el idealista nato, aquel hombre o mujer que lucha por una idea, que se esfuerza por lograrla, pero que entiende su posición frente a la sociedad, y comprende su papel.

¿Es una idea de verdad revolucionaria (estoy empezando a odiar esa palabra)? ¿Es un beneficio real y tangible, no solo para mí­, sino para el resto? ¿Qué consecuencias tendrá a corto, mediano y largo plazo? ¿Está MI idea fundamentada solo en MIS sentimientos, en lo que YO creo, en lo que YO pienso que es mejor? El gran falló de la mayorí­a de las ideas propuestas hasta ahora (de corte polí­tico, económico y social) es precisamente eso. Porqué aquel que propuso la idea, aquel que originá todo, agrego en gran manera parte de su yo, de sus deseos y ambiciones más íntimas, y lo mismo fueron haciendo todos y cada uno de sus predecesores, hasta que se convirtió en una especie de verdad absoluta arrebatada.

Veamos el otro lado de la moneda.

Idiosincracia, es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social. Puede estar determinada por la nacionalidad, temperamento, estatus, tendencias en sus gustos, etc. Identifica claramente similitudes de comportamiento en las costumbres sociales, en el desempeño profesional y en los aspectos culturales. Las relaciones que se establecen entre los grupos humanos según su idiosincrasia, son capaces de influir en el comportamiento individual de las personas aún cuando no se esté convencido de la certeza de las ideas que se asimilan en masa. Este término es utilizado comúnmente para identificar amplios grupos de personas sin especificar cada detalle que los relaciona entre sí­. También se utiliza para enfatizar las diferencias entre personas de diferente origen y costumbres.

¿Cual es el fracaso más grande de muchos sistemas polí­ticos, económicos, educativos y financieros? La idiosincrasia. En un estado ideal de las cosas, una persona (fí­sica o moral) desearí­a que todo cuanto dice, manda u ordena, sea aceptado de forma irrefutable, sin protestas, de forma unánime e incluso, desearí­a ser alabado por la magnificencia de su pensamiento, y tal vez nunca se atreva a decir (o tal vez si), pero hasta desearí­a ser adorado por un mundo que no lo merece.

En el estado real de las cosas, la gente se mueve de lugar, se relaciona, se influencia cultural y socialmente, formando poco a poco su idiosincrasia personal, aquel espacio y último reducto a donde nadie puede hacer mella mientras su espí­ritu se mantenga fuerte a las diarias presiones e intentos de todo cuanto lo rodea por echar abajo esa idiosincrasia adquirida. Porque si, la idiosincrasia, no nace en el hombre, sino que este, la va adquiriendo en su diario vivir y padecer. La idiosincrasia se vuelve peligrosa para muchos de estos “idealistas” porqué le permite al individuo seguir pensando, seguir razonando y poner en duda el resto de ideas. La razón de que mucha gente sea despedida, marginada e incluso muera hoy en dí­a es principalmente esa. Nadie con un mí­nimo grado de poder, desea ceder, ni mucho menos ser contradecido, lo que nos lleva de nuevo a aquello de que para ellos, la idea es más importante que la realidad.

Se convierte pues, en una batalla personal, entre el ego de un hombre o grupo de personas (generalmente minorí­a) y el rechazo natural y obvio del resto, cuya idiosincrasia le ha permitido no aceptar la idea como absoluta y única. Es aquí­, donde un ciudadano común, sin mucha preparación, temeroso, débil, flojo y perezoso, decide o dejarse llevar por la corriente (es decir, por quien gane) o simplemente ceder y convertirse en un seguidor pasivo del montón.

No quiero terminar pues, sin dejar en claro mi postura. Yo no estoy en contra de los idealistas actuales, pero si de sus métodos y de la forma oscura y torcida en como han deformado la concepción del idealismo para satisfacer sus deseos personales, de la forma tan cí­nica en como mueven los hilos, y hacen todo lo posible porque el mundo exterior no vea esa realidad que tan poco o nada les interesa, porqué de otra manera, sus intereses se verí­an afectados. Como tampoco estoy a favor del conformismo de muchos pueblos, del idealismo casí­ divino que se les ha dado por parte de las masas, y de la absurda y estúpida mentalidad de creer que un solo hombre o una minoria, van a mejorar las cosas como por arte de magia, solo por la bandera de una ideologí­a. Después de todo, también son seres imperfectos, sujetos a los mismos errores y problemas emocionales, psí­quicos y psicológicos que nosotros.

* Todas las definiciones han sido sacadas de la Wikipedia

Comenzando un proyecto propio

Después de un largo tiempo de ausencia en este blog, he vuelto a escribir. Después de preguntarme mucho sobre que escribir a mi regreso, he decidido hablar sobre el problema de escoger un proyecto de desarrollo. ¡Si! lo digo por tí­, mi estimado y querido lector que como yo, alguna vez te haz preguntado, ¿y en que proyecto trabajo ahora? bueno es hora de hablar un poco de ello y quitar las telarañas del asunto (y de paso en este blog).

¿Por qué trabajamos en un proyecto?

Hay básicamente dos razones muy simples, tanto una como otra tiene diferentes bases y fundamentos que influyen en la motivación que tengamos para acabarlos o al menos seguir adelante. Un desarrollador comienza un proyecto porque: a) Le gusta y b) Le pagan por ello, obvio, ¿no? analicemos ahora la situación que nos trajo hasta aquÃí.

Cuando empezamos un proyecto por gusto propio, generalmente partimos de dos casos, a) una idea nuestra muy básica o preliminar acerca de lo que será el proyecto (casi siempre producto del “chispazo mental” del momento). b) Una idea preconcebida y formalmente planteada y desarrollada (en nuestra mente claro). Con eso en mente comenzamos a bocetar, diseñar en papel, dibujar y nos adelantamos a los hechos soñando y fantaseando con lo que nuestro proyecto será, así­ pues, la mayoría de las veces iniciamos un proyecto del final hacia el principio, ¿qué quiero decir con eso? Lo que trato de decir, es que actuamos impulsados por el deseo, deseamos que el proyecto ya esté terminado a las horas de haberlo concebido, y sin más, nos lanzamos a teclear código como locos, saltándonos por supuesto las etapas del diseño y conceptualización.

¿Y si metemos gente al proyecto?

El problema es que generalmente empezamos solos y seguimos solos por un buen tramo del camino, entonces vienen las frustraciones y los enojos porque no tenemos suficiente tiempo para dedicarlo al proyecto o no nos está quedando como queremos, porque, debemos admitirlo, no somos duchos en todas las disciplinas que se necesitan para lograr nuestro objetivo. En el mejor de los casos, conseguiremos a un amigo, compañero de trabajo o pobre ví­ctima que asaltamos quizá en la cafeterí­a, la cola de las tortillas o el lugar menos esperado y lo hicimos parte de nuestro proyecto. En este punto, comenzamos el spamming en foros y blogs similares sobre nuestro “grandioso proyecto” y tratamos de ganar más adeptos (¿acaso no les suena familiar esto?) con una respuesta generalmente favorable pero que casi siempre está respaldada por el entusiasmo pasajero.

¿Qué pasa cuando se nos unen diversas gentes? todo se vuelva quizá un caos, y aún tratamos de mantener el proyecto vivo, empujamos a las personas, tratamos de manipular a algunas a que hagan lo que queremos e incluso los presionamos como si fueran nuestros empleados y olvidamos que lo importante no era eso, sino la diversión y apoyo mutuo que deberí­a haber dentro del proyecto. Tergiversando nosotros mismos y una vez más, el significado de nuestro proyecto y matando el animo y el interés de los demás en el proyecto. Hay factores que no consideramos y que nos llevan al fracaso.

  1. No somos dueños del tiempo de los demás
  2. No todos tienen el mismo nivel de entusiasmo
  3. No todos tienen el mismo nivel de compromiso
  4. No todos tienen las mismas capacidades que nosotros
  5. NO TODOS TIENEN LAS MISMAS PRIORIDADES

Todos esos detalles, llevan a nuestro proyecto al fracaso, y la razón fue muy simple. Un proyecto fracasa cuando no existe una planeación previa y un sometimiento a juicio razonable(no a los sentimientos) de su factibilidad en todos sus ámbitos. Parece mentira, y muchos aquí­ saltaran y dirán, “oye, es que eso ya lo se” pero, ¿realmente lo hacemos? ¿realmente lo llevamos a la práctica? ¿tenemos un checklist de tareas y prioridades? ¿analizamos los perfiles de la gente que reclutamos? la mayor parte de las veces, si lo pensamos bien, la respuesta a esas preguntas será un no rotundo.

Entonces, ¿debemos detenernos?

La respuesta es que todo depende de la situación. Porque si la situación es tan caótica que ya no le encontramos pies ni cabeza, lo más recomendable en este caso, es, sacar aquellas partes que si se lograron en el proyecto e ir reconstruyendo todo desde el principio, habrá claro, quien haga borrón y cuenta nueva, pero eso depende del factor tiempo y de la disponibilidad del responsable y de los demás involucrados. Por cierto, quizá en algún punto te quedes solo, no temas, no pasará nada, solo empezaste, ¿no es así­? no te desesperes, nadie dijo que serí­a fá¡cil, pero ten la seguridad de que vas por el camino correcto. Pero algo si te recomiendo, trata en todo lo posible, de mantener fuera del proyecto los sentimientos personales, porque entonces, tú mismo has esculpido la lápida del proyecto.