Me he dado a la tarea de leer un poco más de lo que habitualmente hago, pero sobretodo de incluir literatura universal y clásica a mi selecto grupo de libros que estoy leyendo. Dado que por el momento estoy harto de escuchar a medio mundo hablar de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy o de obras similares (Y en realidad hay mucho pseudo-intelectual suelto que ni han leído en realidad ninguno de esos libros, y si lo han leído ni entienden de lo que hablan), me propuse no seguir esa corriente de neo-metafísica-ateísmo-techno-freak-geek-agregue-lo-siguiente-que-este-de-moda-aquí que muchos han adoptado últimamente y que vuelvo a repetir, la mayoría sólo son loros de jaula carentes de opinión propia que repiten lo que alguien “famoso” dijo.
También he visto como se satura el mercado de muchos de esos pseudo-escritores (y no es que yo sea algo grande) que hablan hasta el cansancio de motivación profesional o personal, pero que en realidad terminan haciendo que la gente gaste mucho dinero en libros que simplemente le dicen o lo que es obvio o lo que ellos quieren escuchar (o leer). Así que una vez más, retomo las lecturas de mi niñez, para luego hacer una breve reseña con el ánimo de motivar a mis escasos lectores a no dejarse influenciar por toda esa pseudo-literatura new age (y derivados) y apreciar las grandezas de los clásicos de antaño, que a diferencia de muchas otras cosas, jamás pierden vigencia. Importante cuando leas algo, fórmate tu propia opinión, no seas loro de jaula que repite lo que los demás dicen.
El primer libro que voy a reseñar, es uno que ya termine, se trata de Miguel Strogoff, el correo del zar, pero eso es harina de otro post
Aclaración: No estoy diciendo que The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy sea una mala lectura
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