Analizando al héroe

Hoy vamos a hablar de aquel que es la razón de casi todas las obras escritas, grabadas, producidas y creadas, me refiero a El Héroe TM. Lo primero que tenemos que entender, es que curiosamente, es en ese personaje donde se ven reflejados muchos de nuestros anhelos y deseos, algunos incluso muy reprimidos. Porque, ¿de que otra forma podrí­a explicarse el hecho de que el héroe tenga que ser alguien que cumpla ciertos requisitos, entre los que destaca la capacidad de volver lo imposible en posible? Ciertamente, este universo tan lleno de posibilidades y en donde la concepción entre bien y mal ha cambiado mucho en los años, es una buena fuente de inspiración a la hora de crear aquel paladí­n de la justicia y el honor.

Tipos de héroes

Analicemos ahora los diferentes tipos de héroes que nos podemos encontrar, una vez más, advierto que está es una concepción propia de estos elementos tan importantes en toda obra. A mi juicio pues, los héroes se clasifican en:

  1. Clásico: Es el tí­pico héroe con un objetivo bien trazado, generalmente con un alto valor moral, un sentido de la justicia muy estricto y un código de honor que no le permite fallar en lo más mí­nimo a sus principios, tiende a ser atractivo fí­sicamente por la generalizada idea antigua de que lo bello era lo bueno y lo feo era lo malo. El prí­ncipe azul de los cuentos infantiles es el ejemplo más exacto de ello.
  2. Legendario: Es el héroe perfecto, no necesita ser atractivo como el héroe clásico, pues él es recordado por sus hechos y no por su fí­sico. Es una persona con una valentí­a excepcional, dotado en la mayorí­a de los casos de una gran sabidurí­a o una enorme estupidez que lo llevan a hacer cosas extraordinarias, tiende a convertir lo imposible en posible, de ahí­ que sea legendario, Link, Seiya, Ryu de Breath of Fire, son ejemplos de esto.
  3. El anti-héroe: A diferencia de los anteriores, a este sujeto(a), no le interesan mucho los valores, el honor o la justicia, casi siempre se trata de alguien que vive bajo sus propias reglas, pero que por diversas circunstancias, acaba siendo enredado en la trama y termina siendo el héroe, aunque ni a él mismo le agrade el tí­tulo, por lo general, es una persona hosca, ermitaña, solitaria y de mal carácter, puede ser alguien que fue villano en su tiempo y se ha “regenerado”. Cloud Strife es un anti-héroe bastante perfecto, Rodia de Crimen y Castigo, Ikki El Fenix de Saint Seiya.
  4. El matón: Hay una variante del anti-héroe, el “Dispara primero, averigua después” que es el clásico héroe de Acción de las pelí­culas, como John McClane de Die Hard, Rambo, T-1000 de Terminator, Punisher, etc. Su caracterí­stica más común es que su vida es un asco y por eso tiene esa mala actitud ante el mundo.
  5. El casual: El héroe por oportunidad, lo más seguro es que estaba ahí­ y ni siquiera tení­a planeado convertirse en héroe, puede ser alguien obligado por las circunstancias, pero que tiene las caracterí­sticas de alguno de los tres anteriores tipos. Por regla general (aunque no necesariamente tiene que ser asi) no le agrada lo que tiene que hacer o no lo entiende. Por ejemplo, Zeus de Die Hard 3, Mai de Mai Hime
  6. El mártir: Es en lo personal, el tipo de héroe que más detesto. Todo le pasa a él (o ella), todo lo sufre y lo soporta, a veces puede ser un personaje demasiado meloso, a veces puede no tener mucha iniciativa propia (y hasta parezca que no piensa). Este personaje sufrirá las mil y un penurias hasta mejorar su condición de vida (no sin que antes haya perdido a muchos seres o posesiones amadas) o hasta que él mismo cambie de actitud o muera, puede situarse también bajo la calidad de anti-héroe, cuando su sufrimiento raya en lo patético o en el auto-sufrimiento, por ejemplo Shinji de Evangelion, Candy Candy, Heidi, Remy, Saori de Saint Seiya, Rinoa de Final Fantasy 8

Es posible, que se me haya quedado alguno en el tintero, pero mientras más analicemos a nuestro héroe, más nos daremos cuenta que de una u otra forma, casi siempre cae dentro de alguna de estás variantes, por lo que, si estamos creando una obra de cualquier tipo, es importante que consideremos estos detalles a la hora de hacer a nuestro héroe, recordemos que él es el centro de toda la historia en la mayorí­a de los casos, por lo tanto, una gran parte del éxito o fracaso de lo que hagamos, se deberá a como definimos a nuestro héroe. Sin embargo, una muy buena forma de crear un héroe es pensar, ¿cómo quiero que sea? ¿Qué reacciones deberá tener? Y principalmente ¿Qué quiero hacer con él al final?

Pensemos en nuestro personaje como en un ser con vida propia, ¿seguirá el destino que le hemos trazado? ¿se cuestionará acerca de la vida o de la jornada que tiene que emprender? ¿Buscará fama, fortuna y Gloria, o será humilde y no aceptará nada de ello? Son muchas las preguntas que podemos hacernos, recuerda anotar todas esas ideas que vayan fluyendo en algún lugar, quizá de primera mano no podamos definir a nuestro héroe, pero serán útiles cuando finalmente aclaremos nuestra mente y hayamos decidido que hacer con él.