Los personajes secundarios, los menospreciados de siempre

Cuando escribimos una historia, una de las primeras cosas que nos vienen a la mente son los protagonistas. Aquellos grandes héroes que serán los paladines de la justicia y el honor, o en aquellas poderosas guerreras que someterán ejércitos bajo sus pies, y comenzamos a fantasear con las grandes aventuras que estos viviran. Pero entonces, es cuando por supuesto, nos damos cuenta de que nuestro (a) héroe (ina) no está solo en este mundo, que como un ser vivo, está rodeado de seres viviente y objetos que interactúan y se relacionan de forma directa o indirecta con él. Aquí­ es donde comenzamos a pensar en los personajes secundarios que serán el apoyo gradual o fuerte de nuestra historia.

Muchos autores a veces no lo reconocen, pero lo cierto es que a veces exageramos con nuestro personaje principal, y esta tan mal diseñado, que son los personajes secundarios quienes rescatan la trama de la serie e incluso la mejoran. Ken Akamatsu, reconocido por Love Hina lo sabí­a, y lo reconoció muy bien en el epí­logo, cuando “dedico” estás palabras a uno de sus personajes secundarios.

Sin tí­, no hubiera podido llevar la serie a buen término

A mí­ juicio (conste que es a mi juicio) existen los siguientes tipos de personajes secundarios.

  1. El gracioso: Generalmente, es un personaje cómico que agrega siempre esa chispa de humor exacto que se necesita reflejar, si el personaje es bien creado, puedo incluso darle un toque de humor aún a las situaciones más desesperanzadoras.
  2. El patiño: Un personaje muy leal y obediente que depende emocionalmente del protagonista, en la mayorí­a de los casos su dependencia está relacionada con el amor, la gratitud o la amistad.
  3. El(la) tierno(a): Podrí­a ser una variación del patiño (y en la mayorí­a de los casos lo es): Es el personaje que siempre causa ternura, compasión o amor desmedido. El blanco perfecto para las miradas obsesas de los pervertidos (hola Koeth). Por definición, es el personaje más puro e inocente.
  4. El pervertido: Variante del gracioso, un personaje que generalmente la da esa chispa de gracia con cachondeo al asunto, este es un personaje peligroso, porque de no manejarse bien su perfil, puede volverse vulgar y aburrir a la audiencia
  5. El neutral: Personaje secundario por excelencia, aquel que no esta ni de un bando ni de otro, porque quiere regirse bajo sus propias reglas y necesidades, es un personaje casi obligatorio cuando la historia gira intensamente en la lucha entre las fuerzas del bien y el mal
  6. El bravucón: El clásico personaje mal hablado, gritón, gruñón o valentón que pierde la paciencia con suma facilidad y hace las cosas por impulso, si alguna vez haz jugado Final Fantasy 7, te habrás dado cuenta que Barret Wallace encaja a la perfección con este tipo de personaje
  7. El inteligente: Es aquel personaje en extremo inteligente, es calculador, siempre anda en la luna, inventando cosas, resolviendo acertijos o reparando máquinas, es el clásico proveedor del grupo y desgraciadamente, en la mayorí­a de los casos, es un personaje que va perdiendo importancia en la trama de la historia.
  8. El antisocial: Variante del bravucón, esta peleado con el mundo y el ambiente que le rodea, puede llegar a no importarle nada, pero en la mayorí­a de los casos, aprenderá a ser sociable y buena gente con todos (aunque en menor medida con el gracioso o el pervertido)

Cómo podemos ver, estas definiciones no son exclusivas, es decir, aún nuestro personaje principal puede caer en ellas, pero como es el principal, hay que resaltar sus aspectos positivos (a menos que seas Gainax y tu obra se llame Evangelion). Definir un buen conjunto de personajes secundarios es vital para que la historia pueda mantenerse interesante y fresca. La clave para lograr esto, es saber elegir una buena combinación de personajes secundarios. Extremos opuestos (Bravucón / tierna, Pervertido / antisocial, patiño / neutral, etc.) pueden ofrecer un interesante espectro de personalidades a utilizar dentro de nuestra historia, y, ¿por qué no? quizá serí­a hasta interesante, hacer combinaciones en un mismo personaje.